La FAO ha aportado a Cuba fondos de hasta 70 millones de dólares para
proyectos
AGENCIAS | La Habana | 8 Oct 2015 - 12:05 am.
La organización se compromete seguir ofreciendo ayuda a la Isla.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) ha aportado financiación a Cuba por un monto que oscila entre los
65 y 70 millones de dólares en los últimos años para diversos programas,
aclaró el miércoles el representante de esa agencia en la Isla, Theodor
Friedrich.
Esos fondos son consagrados a proyectos de asistencia en las áreas de la
agronomía y la alimentación, iniciativas que tuvieron "significativo
impacto" en la economía cubana, según informó el funcionario de la FAO,
informa EFE.
Aunque ha considerado que la Isla aún necesita trabajar para resistir
las amenazas como el cambio climático, la sequía y la humillación de los
suelos, Friedrich ha indicado que Cuba avanzó en programas de protección
social y alimentación escolar, según cita un reporte de la agencia
Prensa Latina.
En ese sentido ha indicado que la FAO seguirá la asistencia al país
caribeño en la búsqueda de soluciones a esos problemas y además ha
indicado que la agenda de trabajo porvenir entre ese organismo y el
Gobierno cubano va a estar en las bases de los objetivos de desarrollo
sostenibles y el proyecto de la Isla para 2018.
De cara a las celebraciones del 70 aniversario de la FAO y del Día
Mundial de la Alimentación, el próximo 16 de octubre, el representante
de la entidad de Naciones Unidas en Cuba ha ratificado el compromiso de
esta con la producción agrícola y las vías eficientes de erradicar la
miseria en las regiones rurales.
Source: La FAO ha aportado a Cuba fondos de hasta 70 millones de dólares
para proyectos | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1444255505_17379.html
Cuba, with a population of a little over 11 million people, imports about 80% of its total food requirements. The measures that are being taken to increase food production, chief among which is the allocation of fallow land to private individuals and groups, are not working. Here you will find data from press sources on this Cuba and food in English and Spanish.
Thursday, October 8, 2015
Wednesday, October 7, 2015
Niños sin leche
Niños sin leche
BORIS GONZÁLEZ, Octubre 07, 2015
Mi hijo cumple siete años este jueves, 8 de octubre. Desde hace décadas,
los siete años son la edad dispuesta por Fidel Alejandro Castro y
sostenida por su hermano Raúl Modesto para que los cubanos dejemos de
beber leche.
Cada diez días un niño cubano menor de siete años recibe un kilogramo de
leche en polvo por el valor de dos pesos y 50 centavos. Esa cantidad es
la décima parte de un dólar. El salario mínimo ronda en Cuba los 10
dólares y el medio los 18, y cualquier precio ajustado a lo que puede
verse en los mercados del mundo entero sería impensable para el bolsillo
de un trabajador cubano. En España o Brasil es posible comprar un litro
de leche por 70 centavos de dólar, pero semejante cifra se acerca al
valor de un día de trabajo de un maestro en Cuba.
Fuera de esa cuota de leche que recibe mi hijo, y que comparte con su
hermana mayor, los cubanos que quieran beber leche, dársela a sus hijos
o a sus padres, deben comprarla en el mercado en dólares. Pero allí el
precio de la leche no solo excede por mucho el de aquella que se
suministra a los menores de siete años, sino que excede también lo que
cuesta en la mayoría de los mercados del mundo. En ese mercado el precio
de un litro de leche es de dos dólares y setenta centavos. Más de cuatro
veces lo que cuesta en el extranjero y una cuarta parte del salario
mínimo cubano. La leche vendida a semejante precio caduca en no pocas
ocasiones en los estantes que la sostienen. Después de cumplir siete
años, no solo los niños cubanos no pueden beber leche, sino que no lo
podrán hacer por el resto de sus vidas.
Han pasado los tiempos de Ubre Blanca, la vaca que, acompañada por un
tumor y la atención no menos nociva de Fidel A. Castro rompió por los
años ochenta el récord mundial de producción de leche para un día.
Cuentan que el comandante prestaba una atención filial a la bestia, lo
que la convirtió en la protagonista de reportajes, documentales, visitas
frecuentes de especialistas de todo el mundo y, según un informático
emigrado, era un honor por aquellos años ser invitado por Fidel A.
Castro y brindar con un vasito de leche salido de las enfermas ubres.
Sabido es que las pasiones del comandante fueron por décadas objetos de
culto nacional. Se odió a los yanquis hasta el pasado 17 de diciembre,
Celia Sánchez fue la flor más auténtica, el PPG, una pastilla reguladora
de colesterol, llegó a codearse con el resto de los símbolos nacionales,
y cinco espías con cargos de asociación para asesinar se convirtieron en
héroes.
Pero lo que se vivió con Ubre Blanca traspasó la pasión. Según cuenta
Enrique Colina en su documental La vaca de mármol, el animal fue
reproducido en piedra y sus artífices, entrevistados por el cineasta,
afirman que se le quiso posicionar encabezando la Plaza de la Revolución
que se construiría en la Isla de Pinos, donde el animal vio la luz.
Además de delirio, exaltar la industria lechera cubana tenía un fin
propagandístico. La Revolución había triunfado entre otras cosas para
llevar un vaso de leche a cada niño y una vaca que se bastaba para
cumplir la ambiciosa meta era lógico que se elevara a líder del Partido.
Si tenemos en cuenta que la organización comunista se ha destacado más
por aupar tragones que por reunir miembros como Ubre Blanca que se
creyeran las supuestas metas de la Revolución, se entiende que la
peculiar heroína esté hoy disecada en un instituto de investigaciones
pecuarias como Lenin en su mausoleo.
Hay una diferencia clara entre desear un bien y desear ser el que
aparece como bueno. Esa meta explica mucho del castrismo. Mientras
sostuvo con créditos soviéticos una industria ganadera costosa e
improductiva y proveyó a cada niño y no pocos adultos de un vaso de
leche, Fidel A. Castro aparecía de manera continua como una especie de
padrino de esa industria. De ahí su pavoneo con Ubre Blanca y sus
delirantes referencias al tema en interminables discursos oficiales.
Derrumbada toda nuestra industria ganadera a principios de los años
noventa, la noción de niño se redujo cínicamente a seis años, dejó de
repartirse leche fresca y Fidel A. Castro no apareció nunca más en un
sitio relacionado con el tema.
Si el vaso de leche a cada niño hubiera sido realmente el interés del
castrismo, hace mucho se habría relajado el monopolio estatal sobre las
vacas y se habrían reducido las condenas de quienes buscan en el mercado
negro paliar su carencia. Nada de eso ha pasado y nuestros niños, mis
hijos entre ellos, despiertan sin leche al día siguiente de cumplir
siete años.
Source: Niños sin leche -
http://www.14ymedio.com/opinion/Ninos-leche_0_1865813410.html
BORIS GONZÁLEZ, Octubre 07, 2015
Mi hijo cumple siete años este jueves, 8 de octubre. Desde hace décadas,
los siete años son la edad dispuesta por Fidel Alejandro Castro y
sostenida por su hermano Raúl Modesto para que los cubanos dejemos de
beber leche.
Cada diez días un niño cubano menor de siete años recibe un kilogramo de
leche en polvo por el valor de dos pesos y 50 centavos. Esa cantidad es
la décima parte de un dólar. El salario mínimo ronda en Cuba los 10
dólares y el medio los 18, y cualquier precio ajustado a lo que puede
verse en los mercados del mundo entero sería impensable para el bolsillo
de un trabajador cubano. En España o Brasil es posible comprar un litro
de leche por 70 centavos de dólar, pero semejante cifra se acerca al
valor de un día de trabajo de un maestro en Cuba.
Fuera de esa cuota de leche que recibe mi hijo, y que comparte con su
hermana mayor, los cubanos que quieran beber leche, dársela a sus hijos
o a sus padres, deben comprarla en el mercado en dólares. Pero allí el
precio de la leche no solo excede por mucho el de aquella que se
suministra a los menores de siete años, sino que excede también lo que
cuesta en la mayoría de los mercados del mundo. En ese mercado el precio
de un litro de leche es de dos dólares y setenta centavos. Más de cuatro
veces lo que cuesta en el extranjero y una cuarta parte del salario
mínimo cubano. La leche vendida a semejante precio caduca en no pocas
ocasiones en los estantes que la sostienen. Después de cumplir siete
años, no solo los niños cubanos no pueden beber leche, sino que no lo
podrán hacer por el resto de sus vidas.
Han pasado los tiempos de Ubre Blanca, la vaca que, acompañada por un
tumor y la atención no menos nociva de Fidel A. Castro rompió por los
años ochenta el récord mundial de producción de leche para un día.
Cuentan que el comandante prestaba una atención filial a la bestia, lo
que la convirtió en la protagonista de reportajes, documentales, visitas
frecuentes de especialistas de todo el mundo y, según un informático
emigrado, era un honor por aquellos años ser invitado por Fidel A.
Castro y brindar con un vasito de leche salido de las enfermas ubres.
Sabido es que las pasiones del comandante fueron por décadas objetos de
culto nacional. Se odió a los yanquis hasta el pasado 17 de diciembre,
Celia Sánchez fue la flor más auténtica, el PPG, una pastilla reguladora
de colesterol, llegó a codearse con el resto de los símbolos nacionales,
y cinco espías con cargos de asociación para asesinar se convirtieron en
héroes.
Pero lo que se vivió con Ubre Blanca traspasó la pasión. Según cuenta
Enrique Colina en su documental La vaca de mármol, el animal fue
reproducido en piedra y sus artífices, entrevistados por el cineasta,
afirman que se le quiso posicionar encabezando la Plaza de la Revolución
que se construiría en la Isla de Pinos, donde el animal vio la luz.
Además de delirio, exaltar la industria lechera cubana tenía un fin
propagandístico. La Revolución había triunfado entre otras cosas para
llevar un vaso de leche a cada niño y una vaca que se bastaba para
cumplir la ambiciosa meta era lógico que se elevara a líder del Partido.
Si tenemos en cuenta que la organización comunista se ha destacado más
por aupar tragones que por reunir miembros como Ubre Blanca que se
creyeran las supuestas metas de la Revolución, se entiende que la
peculiar heroína esté hoy disecada en un instituto de investigaciones
pecuarias como Lenin en su mausoleo.
Hay una diferencia clara entre desear un bien y desear ser el que
aparece como bueno. Esa meta explica mucho del castrismo. Mientras
sostuvo con créditos soviéticos una industria ganadera costosa e
improductiva y proveyó a cada niño y no pocos adultos de un vaso de
leche, Fidel A. Castro aparecía de manera continua como una especie de
padrino de esa industria. De ahí su pavoneo con Ubre Blanca y sus
delirantes referencias al tema en interminables discursos oficiales.
Derrumbada toda nuestra industria ganadera a principios de los años
noventa, la noción de niño se redujo cínicamente a seis años, dejó de
repartirse leche fresca y Fidel A. Castro no apareció nunca más en un
sitio relacionado con el tema.
Si el vaso de leche a cada niño hubiera sido realmente el interés del
castrismo, hace mucho se habría relajado el monopolio estatal sobre las
vacas y se habrían reducido las condenas de quienes buscan en el mercado
negro paliar su carencia. Nada de eso ha pasado y nuestros niños, mis
hijos entre ellos, despiertan sin leche al día siguiente de cumplir
siete años.
Source: Niños sin leche -
http://www.14ymedio.com/opinion/Ninos-leche_0_1865813410.html
El carnicero tiene que vivir
El carnicero tiene que vivir
¿Por qué nos "tumban" una o dos onzas de lo que compramos?
miércoles, octubre 7, 2015 | Iris Lourdes Gómez García
LA HABANA, Cuba – Norberto consiguió una beca para estudiar Derecho en
la Universidad de La Habana, pero siendo el menor de tres hermanos
huérfanos de padre, decidió conseguir un trabajo en el que pudiese
conseguir algo más que su salario. Se le presentó la oportunidad de
hacerse carnicero.
Como su sueldo no llegaba a 15 dólares al mes, estaba claro que tenía
que buscar una forma de obtener dinero adicional. Pero él sabía que
algunos de su mismo oficio terminaban en la cárcel, por lo que decidió
ser más inteligente que los demás. Los de la carnicería que estaba al
doblar la esquina, robaban media libra a cada cliente, aunque el peso
solicitado fueran dos libras. No robaban progresiva y discretamente,
como pretendía hacerlo él. Por eso decidió actuar del siguiente modo: a
cada cliente que venía a su establecimiento "tumbarle" solamente una
onza de las 16 que tiene una libra.
Pronto se le llenó el establecimiento de compradores, maravillados de
"lo bien que despachaba" ese carnicero. Aunque se llevaran 5 libras, él
sólo ponía de menos una onza. Cuando, por excepción, un cliente llegaba
a reclamar, él le decía "no se preocupe, aquí está la onza que le falta"
y el demandante, al ver la escasa diferencia en producto, solía irse
apenado por la poca cantidad que había reclamado. Hasta una cola se
hacía cada mañana a la hora de abrir.
Durante un tiempo consiguió que un camionero le suministrara varias
cajas adicionales de carne limpia de procedencia ilícita. Las vendía
"por la izquierda" en pocas horas. Mientras subsistió este negocio, pudo
reparar su casa, comprarse electrodomésticos, conocer numerosos
restaurantes y centros turísticos de todo el país. Hasta se casó, tuvo
un hijo y pudo enfrentar los costosos gastos que le ocasionaba el bebé.
Cuando se le acabó ese negocio, reajustó sus gastos y estuvo
sobreviviendo más o menos bien. Esto duró hasta un día en que de la
Empresa le enviaron a una nueva inspectora que ya él había oído
mencionar. Ella era muy conocida por ser la única persona en todo el
Comercio de La Habana que no recibía sobornos.
La esperó con todo limpio y en regla; nada fuera de lugar. Ella llegó,
se puso una bata –cosa que nadie hace– y empezó a notar deficiencias:
que si había un solo refrigerador para lo que estaba almacenado y lo que
se estaba despachando –por cierto, el refrigerador era de Norberto, pues
la Empresa no se ha ocupado de eso en los últimos 20 años–, que si tenía
un pequeño descascarado en la puerta –cosa descabellada–, o que si la
taza del baño no tenía tanque. La nueva inspectora no señaló que, aunque
la Empresa jamás se había ocupado del mantenimiento del local, éste
permanecía limpio, pintado, azulejado.
Ella también señaló que hacía falta otro cuchillo, que el local no tenía
fregadero –el mismo local que es carnicería desde antes de la llegada de
Norberto–. Exigió gorros para el pelo y guantes. El carnicero se puso de
mala suerte, y hasta una cucaracha no invitada caminó por la pared en
ese momento. Del tiro le cerraron el local y lo mandaron para su casa
hasta que arreglara todo lo que estaba mal; o sea, se supone que de sus
15 dólares de salario debe afrontar fregaderos, tazas de baño,
cuchillos, gorros, y veneno para las cucarachas.
Norberto le hizo frente a los nuevos gastos. Como además, la vida está
más cara, ahora está valorando una nueva variante: si en vez de una sola
onza "tumba" dos, los clientes no se van a dar cuenta. En definitiva, él
también tiene que vivir.
Source: El carnicero tiene que vivir | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/el-carnicero-tiene-que-vivir/
¿Por qué nos "tumban" una o dos onzas de lo que compramos?
miércoles, octubre 7, 2015 | Iris Lourdes Gómez García
LA HABANA, Cuba – Norberto consiguió una beca para estudiar Derecho en
la Universidad de La Habana, pero siendo el menor de tres hermanos
huérfanos de padre, decidió conseguir un trabajo en el que pudiese
conseguir algo más que su salario. Se le presentó la oportunidad de
hacerse carnicero.
Como su sueldo no llegaba a 15 dólares al mes, estaba claro que tenía
que buscar una forma de obtener dinero adicional. Pero él sabía que
algunos de su mismo oficio terminaban en la cárcel, por lo que decidió
ser más inteligente que los demás. Los de la carnicería que estaba al
doblar la esquina, robaban media libra a cada cliente, aunque el peso
solicitado fueran dos libras. No robaban progresiva y discretamente,
como pretendía hacerlo él. Por eso decidió actuar del siguiente modo: a
cada cliente que venía a su establecimiento "tumbarle" solamente una
onza de las 16 que tiene una libra.
Pronto se le llenó el establecimiento de compradores, maravillados de
"lo bien que despachaba" ese carnicero. Aunque se llevaran 5 libras, él
sólo ponía de menos una onza. Cuando, por excepción, un cliente llegaba
a reclamar, él le decía "no se preocupe, aquí está la onza que le falta"
y el demandante, al ver la escasa diferencia en producto, solía irse
apenado por la poca cantidad que había reclamado. Hasta una cola se
hacía cada mañana a la hora de abrir.
Durante un tiempo consiguió que un camionero le suministrara varias
cajas adicionales de carne limpia de procedencia ilícita. Las vendía
"por la izquierda" en pocas horas. Mientras subsistió este negocio, pudo
reparar su casa, comprarse electrodomésticos, conocer numerosos
restaurantes y centros turísticos de todo el país. Hasta se casó, tuvo
un hijo y pudo enfrentar los costosos gastos que le ocasionaba el bebé.
Cuando se le acabó ese negocio, reajustó sus gastos y estuvo
sobreviviendo más o menos bien. Esto duró hasta un día en que de la
Empresa le enviaron a una nueva inspectora que ya él había oído
mencionar. Ella era muy conocida por ser la única persona en todo el
Comercio de La Habana que no recibía sobornos.
La esperó con todo limpio y en regla; nada fuera de lugar. Ella llegó,
se puso una bata –cosa que nadie hace– y empezó a notar deficiencias:
que si había un solo refrigerador para lo que estaba almacenado y lo que
se estaba despachando –por cierto, el refrigerador era de Norberto, pues
la Empresa no se ha ocupado de eso en los últimos 20 años–, que si tenía
un pequeño descascarado en la puerta –cosa descabellada–, o que si la
taza del baño no tenía tanque. La nueva inspectora no señaló que, aunque
la Empresa jamás se había ocupado del mantenimiento del local, éste
permanecía limpio, pintado, azulejado.
Ella también señaló que hacía falta otro cuchillo, que el local no tenía
fregadero –el mismo local que es carnicería desde antes de la llegada de
Norberto–. Exigió gorros para el pelo y guantes. El carnicero se puso de
mala suerte, y hasta una cucaracha no invitada caminó por la pared en
ese momento. Del tiro le cerraron el local y lo mandaron para su casa
hasta que arreglara todo lo que estaba mal; o sea, se supone que de sus
15 dólares de salario debe afrontar fregaderos, tazas de baño,
cuchillos, gorros, y veneno para las cucarachas.
Norberto le hizo frente a los nuevos gastos. Como además, la vida está
más cara, ahora está valorando una nueva variante: si en vez de una sola
onza "tumba" dos, los clientes no se van a dar cuenta. En definitiva, él
también tiene que vivir.
Source: El carnicero tiene que vivir | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/el-carnicero-tiene-que-vivir/
Cuban sugar company CEO says drought has damaged crop
Cuban sugar company CEO says drought has damaged crop
Source: Reuters - Tue, 6 Oct 2015 18:14 GMT
By Marc Frank
HAVANA, Oct 6 (Reuters) - The worst drought in a century has damaged
Cuban sugar cane set for harvesting in the coming months, though recent
rainfall means output could still top the previous harvest, the
president of the state-run sugar monopoly said on Tuesday.
Cuba produced 1.9 million tonnes of raw sugar during the 2014-15
harvest, 18 percent more than the previous one, and said earlier this
year it expected similar growth in the 2015-16 season, which begins in
November and stretches into May.
This year's rainfall through August was the lowest since 1901, according
to the government, though precipitation has increased since then. Less
than 10 percent of Cuban sugar plantations are irrigated.
"Clearly the drought will have an impact on the harvest. Perhaps the
growth we expected will not be what we hoped for, but there will be an
increase," Orlando Garcia, the CEO of AZCUBA, told Reuters on the
sidelines of an international sugar conference in Havana.
The company's vice president, Noel Casanas, said estimates used to sign
export contracts had been postponed until the end of October.
"The drought, especially in June and July, hit us hard. Since then it
has gotten better, but no doubt there is an impact, especially in
eastern Cuba, perhaps not as disastrous as it could have been, but there
may not be the same rate of growth as in previous years," Casanas said.
AZCUBA, formed five years ago to replace the Sugar Ministry, was founded
with the goal of reversing a long decline in output from 8 million
tonnes in 1990.
Cuba consumes between 600,000 and 700,000 tonnes of sugar a year and has
an agreement to sell China 400,000 tonnes annually.
Sugar was long Cuba's most important industry and export but today ranks
eighth in foreign currency earnings behind services, remittances,
tourism, petroleum products, nickel, pharmaceuticals and tobacco
products. (Reporting by Marc Frank; Editing by Daniel Trotta and Chizu
Nomiyama)
Source: Cuban sugar company CEO says drought has damaged crop -
http://www.trust.org/item/20151006181623-2it5t/
Source: Reuters - Tue, 6 Oct 2015 18:14 GMT
By Marc Frank
HAVANA, Oct 6 (Reuters) - The worst drought in a century has damaged
Cuban sugar cane set for harvesting in the coming months, though recent
rainfall means output could still top the previous harvest, the
president of the state-run sugar monopoly said on Tuesday.
Cuba produced 1.9 million tonnes of raw sugar during the 2014-15
harvest, 18 percent more than the previous one, and said earlier this
year it expected similar growth in the 2015-16 season, which begins in
November and stretches into May.
This year's rainfall through August was the lowest since 1901, according
to the government, though precipitation has increased since then. Less
than 10 percent of Cuban sugar plantations are irrigated.
"Clearly the drought will have an impact on the harvest. Perhaps the
growth we expected will not be what we hoped for, but there will be an
increase," Orlando Garcia, the CEO of AZCUBA, told Reuters on the
sidelines of an international sugar conference in Havana.
The company's vice president, Noel Casanas, said estimates used to sign
export contracts had been postponed until the end of October.
"The drought, especially in June and July, hit us hard. Since then it
has gotten better, but no doubt there is an impact, especially in
eastern Cuba, perhaps not as disastrous as it could have been, but there
may not be the same rate of growth as in previous years," Casanas said.
AZCUBA, formed five years ago to replace the Sugar Ministry, was founded
with the goal of reversing a long decline in output from 8 million
tonnes in 1990.
Cuba consumes between 600,000 and 700,000 tonnes of sugar a year and has
an agreement to sell China 400,000 tonnes annually.
Sugar was long Cuba's most important industry and export but today ranks
eighth in foreign currency earnings behind services, remittances,
tourism, petroleum products, nickel, pharmaceuticals and tobacco
products. (Reporting by Marc Frank; Editing by Daniel Trotta and Chizu
Nomiyama)
Source: Cuban sugar company CEO says drought has damaged crop -
http://www.trust.org/item/20151006181623-2it5t/
Arrocera Sur del Jibaro quedó este año para soltar vacas
Arrocera Sur del Jibaro quedó este año para soltar vacas
[06-10-2015 23:12:10]
Aimara Peña González
Nueva Cuba Press
(www.miscelaneasdecuba.net).- Sancti Spíritus. LAS VILLAS PRESS –
Quedaron destinadas a la ganadería, más de 10 mil hectáreas
pertenecientes al cultivo de arroz en el municipio de la Sierpe, al no
poder sembrar el cereal por bajos niveles de agua en la presa Zaza,
durante la presente cosecha de invierno.
Con menos del 18 % de su capacidad de llenado, el mencionado embalse no
pudo sostener la actual temporada del cultivo, en la segunda arrocera
más importante del país, destinando casi la totalidad de los terrenos al
ganado y a otros cultivos que demandan menos agua.
La población muestra su preocupación ante la imposibilidad de la siembra
de arroz, José Basulto, un placero cuentapropista nos comentó: "Más del
70 % del arroz que se come en la provincia, salé de la Sierpe, si este
año no se siembra, no sé qué precio podrá alcanzar. Con un valor de
cinco pesos en los mercaditos estatales, se ha mantenido hasta la fecha,
pero Adalberto Izquierdo, un poblador espirituano, afirman que la pasada
semana faltó en estos mercados y que lo compró a un particular en el
reparto Kilo 12 de la ciudad, con un precio de siete pesos la libra.
Fuentes oficiales confirmaron, el pasado cinco de octubre, que alrededor
de 1500 hectáreas estarán produciendo Sorbo para la alimentación animal,
y el resto apastará ganado, además agregaron que un total de 30
tractores de la empresa arrocera, serán puestos a disposición de otros
municipios para otros cultivos.
El campesino Rolando Estrada comentó:" El ganado será pastado y
mejorado para luego venderlo a los mataderos", además agregó la fuente
que la comida es buena porque son tierras donde se ha empleado muchos
fertilizantes y el pasto es muy saludable. Rolando comentó que esto es
algo que está haciendo la empresa, que los campesinos asociados en la
producción están estancados hasta que se pueda sembrar nuevamente arroz.
Source: Arrocera Sur del Jibaro quedó este año para soltar vacas -
Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5614392a3a682e1510dc830a#.VhUCA3qqqko
[06-10-2015 23:12:10]
Aimara Peña González
Nueva Cuba Press
(www.miscelaneasdecuba.net).- Sancti Spíritus. LAS VILLAS PRESS –
Quedaron destinadas a la ganadería, más de 10 mil hectáreas
pertenecientes al cultivo de arroz en el municipio de la Sierpe, al no
poder sembrar el cereal por bajos niveles de agua en la presa Zaza,
durante la presente cosecha de invierno.
Con menos del 18 % de su capacidad de llenado, el mencionado embalse no
pudo sostener la actual temporada del cultivo, en la segunda arrocera
más importante del país, destinando casi la totalidad de los terrenos al
ganado y a otros cultivos que demandan menos agua.
La población muestra su preocupación ante la imposibilidad de la siembra
de arroz, José Basulto, un placero cuentapropista nos comentó: "Más del
70 % del arroz que se come en la provincia, salé de la Sierpe, si este
año no se siembra, no sé qué precio podrá alcanzar. Con un valor de
cinco pesos en los mercaditos estatales, se ha mantenido hasta la fecha,
pero Adalberto Izquierdo, un poblador espirituano, afirman que la pasada
semana faltó en estos mercados y que lo compró a un particular en el
reparto Kilo 12 de la ciudad, con un precio de siete pesos la libra.
Fuentes oficiales confirmaron, el pasado cinco de octubre, que alrededor
de 1500 hectáreas estarán produciendo Sorbo para la alimentación animal,
y el resto apastará ganado, además agregaron que un total de 30
tractores de la empresa arrocera, serán puestos a disposición de otros
municipios para otros cultivos.
El campesino Rolando Estrada comentó:" El ganado será pastado y
mejorado para luego venderlo a los mataderos", además agregó la fuente
que la comida es buena porque son tierras donde se ha empleado muchos
fertilizantes y el pasto es muy saludable. Rolando comentó que esto es
algo que está haciendo la empresa, que los campesinos asociados en la
producción están estancados hasta que se pueda sembrar nuevamente arroz.
Source: Arrocera Sur del Jibaro quedó este año para soltar vacas -
Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5614392a3a682e1510dc830a#.VhUCA3qqqko
Tuesday, October 6, 2015
Agriculture industry seeks Cuba openings
Agriculture industry seeks Cuba openings
Trade embargo remains in place
BY TYREL LINKHORN
BLADE BUSINESS WRITER
Jim Byrum has been barnstorming Cuba in hopes that he can establish
relationships that will give Michigan's agricultural industry an early
foothold if and when the United States lifts a trade embargo with the
island nation.
Mr. Byrum, the president of the Michigan Agri-Business Association,
recently returned from his second trip to Cuba in the last six months.
Last week's four-day trip had him and 21 others meeting with high-level
government officials and university personnel.
"It's been a very wide-ranging discussion and we're very pleased," Mr.
Byrum said. "Our business there has been well received; lots of friendly
folks and friendly conversations. I think as we look to the future,
there's going to be some great opportunity."
As relations thaw between the United States and Cuba, industries of all
fashions are evaluating how they might benefit from access to a market
that's been shut off from the states for more than a half century.
In the case of agriculture, Mr. Byrum said there are some natural fits.
For example, Michigan is the top producer of black beans in the United
States. The state also has strong fruit, dairy, and pork production.
"All those things are important there and we have a history in Michigan
of that kind of production and that kind of experience," he said.
Currently, the 1962 trade embargo still prevents U.S. industries from
doing business in Cuba. Lifting that embargo would take an act of
Congress. Mr. Byrum said he and other U.S. agricultural industry
officials are trying to learn as much as they can.
Beyond exporting goods, U.S. farm businesses could potentially sell
equipment or help incorporate better seed and pest management methods.
Still, agricultural economists say it's important to keep things in
perspective. Cuba is a nation of about 11 million people.
That's about the same as Ohio, though Cuba's economy is significantly
smaller. Matt Roberts, an agricultural economist at Ohio State
University, said Cuba's economy would roughly equal that of metropolitan
Cleveland and metropolitan Columbus.
"That's the size of the economy we would be normalizing trade with," he
said. "The long and the short of it is it's not really that big of a deal."
Mr. Roberts said some particular segments of the industry will get a
nice boost, but opening Cuba isn't going to make much of a difference to
U.S. agriculture on the whole.
Still, that's not to say it doesn't matter. Cuba is one of the last
completely untapped foreign markets, and every little bit helps. While
there are a handful of countries that are major customers — think
Canada, China, Japan — U.S. agricultural goods tend to be exported more
piecemeal. A little here, a little there.
Lots of people are hoping.
Earlier this year, nearly 100 industry representatives from across the
United States traveled to Cuba as part of a trade mission organized by
the U.S. Agriculture Coalition for Cuba, which is pushing to end the
trade embargo.
The Ohio Farm Bureau wasn't part of that trip, but officials at the
state's largest farm organization are watching Cuba closely.
"We pay attention to all trade matters, and of course the opportunity to
open up new markets in Cuba is pretty exciting," said Joe Cornely, a
spokesman for the group.
Mr. Cornely said poultry and pork farmers could be among the biggest
beneficiaries in Ohio.
Contact Tyrel Linkhorn at tlinkhorn@theblade.com
Source: Agriculture industry seeks Cuba openings - Toledo Blade -
http://www.toledoblade.com/local/2015/10/06/Agriculture-industry-seeks-Cuba-openings.html
Trade embargo remains in place
BY TYREL LINKHORN
BLADE BUSINESS WRITER
Jim Byrum has been barnstorming Cuba in hopes that he can establish
relationships that will give Michigan's agricultural industry an early
foothold if and when the United States lifts a trade embargo with the
island nation.
Mr. Byrum, the president of the Michigan Agri-Business Association,
recently returned from his second trip to Cuba in the last six months.
Last week's four-day trip had him and 21 others meeting with high-level
government officials and university personnel.
"It's been a very wide-ranging discussion and we're very pleased," Mr.
Byrum said. "Our business there has been well received; lots of friendly
folks and friendly conversations. I think as we look to the future,
there's going to be some great opportunity."
As relations thaw between the United States and Cuba, industries of all
fashions are evaluating how they might benefit from access to a market
that's been shut off from the states for more than a half century.
In the case of agriculture, Mr. Byrum said there are some natural fits.
For example, Michigan is the top producer of black beans in the United
States. The state also has strong fruit, dairy, and pork production.
"All those things are important there and we have a history in Michigan
of that kind of production and that kind of experience," he said.
Currently, the 1962 trade embargo still prevents U.S. industries from
doing business in Cuba. Lifting that embargo would take an act of
Congress. Mr. Byrum said he and other U.S. agricultural industry
officials are trying to learn as much as they can.
Beyond exporting goods, U.S. farm businesses could potentially sell
equipment or help incorporate better seed and pest management methods.
Still, agricultural economists say it's important to keep things in
perspective. Cuba is a nation of about 11 million people.
That's about the same as Ohio, though Cuba's economy is significantly
smaller. Matt Roberts, an agricultural economist at Ohio State
University, said Cuba's economy would roughly equal that of metropolitan
Cleveland and metropolitan Columbus.
"That's the size of the economy we would be normalizing trade with," he
said. "The long and the short of it is it's not really that big of a deal."
Mr. Roberts said some particular segments of the industry will get a
nice boost, but opening Cuba isn't going to make much of a difference to
U.S. agriculture on the whole.
Still, that's not to say it doesn't matter. Cuba is one of the last
completely untapped foreign markets, and every little bit helps. While
there are a handful of countries that are major customers — think
Canada, China, Japan — U.S. agricultural goods tend to be exported more
piecemeal. A little here, a little there.
Lots of people are hoping.
Earlier this year, nearly 100 industry representatives from across the
United States traveled to Cuba as part of a trade mission organized by
the U.S. Agriculture Coalition for Cuba, which is pushing to end the
trade embargo.
The Ohio Farm Bureau wasn't part of that trip, but officials at the
state's largest farm organization are watching Cuba closely.
"We pay attention to all trade matters, and of course the opportunity to
open up new markets in Cuba is pretty exciting," said Joe Cornely, a
spokesman for the group.
Mr. Cornely said poultry and pork farmers could be among the biggest
beneficiaries in Ohio.
Contact Tyrel Linkhorn at tlinkhorn@theblade.com
Source: Agriculture industry seeks Cuba openings - Toledo Blade -
http://www.toledoblade.com/local/2015/10/06/Agriculture-industry-seeks-Cuba-openings.html
Saturday, October 3, 2015
Salimos a comer algo?
¿Salimos a comer algo?
En La Habana precastrista se saciaba el hambre con unos centavos. Lo más
difícil era escoger dónde.
Tania Quintero
octubre 02, 2015
El 1 de octubre se celebró el día internacional del adulto mayor, las
personas de edad o los ancianos, como prefieran decirles. Ese día,
Cubanet publicó un video y un texto de Rosa M. Avilés sobre Domitila
Blanco, una cubana de 95 años que acaba de fallecer, desamparada y en
miserables condiciones de vida, como tantos y tantos viejos cubanos.
Y yo, casualmente, estaba preparando un post para mi blog sobre Ricardo
Simón Antonio, sonero de Holguín que acaba de cumplir 97 años. Buscando
en YouTube a ver si encontraba un video con el holguinero, encontré el
documental Los viejos y sabios músicos de Cuba, donde el protagonista es
Laíto Sureda.
Estanislao Sureda Hernández, "Laíto", nació en Cienfuegos en 1914 y
falleció en La Habana en 1999. Blanco, alto y flaco, fue una de las
grandes voces de nuestra música popular y uno de los mejores intérpretes
que tuvo la Sonora Matancera. Su resurgimiento en la isla se produjo a
mediados de los 90, cuando hizo una versión de "Idilio", del
puertorriqueño Alberto Amadeo Rivera (1903-1968).
En el documental, entre otras anécdotas –imperdible la del Benny– Laíto
recuerda cuando por 15 centavos en una fonda china te comías una
"completa" (arroz blanco, potaje, carne y plátanos maduros fritos).
Me recordó que en mi infancia, a cada rato me mandaban a comprar una
"completa" para los cuatro de la casa: mis padres, mi tío Luis,
recientemente fallecido a los 98 años, y yo.
Con un peso te llenaban la cantina
Me daban un peso y una cantina, para que me echaran las cuatro raciones
por separado. Siempre iba a una fonda china que quedaba a dos cuadras de
la casa, en Monte casi esquina a Castillo, al lado de una ferretería que
colindaba con el edificio de la COA (Cooperativa de Ómnibus Aliados)
que, a su vez, quedaba pegada a mi escuela, la "Ramón Saínz".
En mi barrio, El Pilar, en El Cerro, quien quería comida de cantina la
encargaba en San Joaquín entre Monte y Omoa, pero a mi padre le gustaba
más cómo cocinaban los chinos la comida cubana, sobre todo la carne con
papas.
Si queríamos comida china, íbamos a "La Estrella de Oro", en Monte,
antes de llegar a los Cuatro Caminos. Por lo regular comprábamos arroz
frito, chop suey y maripositas chinas.
Las fritas preferidas eran las de René y costaban 10 quilos (centavos).
En su timbiriche, en Monte y Fernandina, también podías pedir pan con
bistec (0.20); perros calientes (0.15); minuta de pargo (0.15) o pan con
tortilla (0.10). René te echaba lo que le pidieras: catsup, mostaza,
cebolla fresca bien picadita o papitas fritas a la juliana. O aliño, de
un pomo con ajicitos picantes macerados en vinagre.
Cerca del puesto de René estaba la cafetería donde solo vendían batidos.
Quedaba al lado del cine Roosevelt (después le pusieron Guisa; ya no
existe, como tantos cines habaneros). Había de mamey, anón, platanito,
fruta bomba, mango, trigo y leche malteada, el vaso pequeño costaba 0.10
centavos y el grande 0.20.
Al lado, una panadería y dulcería. Las torrejas que hacían eran muy
sabrosas y por un medio (5 centavos) te daban dos, enchumbadas en
almíbar. Pan, palitroques y galletas grandes de sal se compraban en la
panadería que había en Monte y San Joaquín, que todavía en 2003 existía,
ya en pésimas condiciones.
Los domingos no cocino
Los domingos por la tarde mi madre no cocinaba. Comíamos sandwich (0.50)
con pan de flauta, jamón, queso, pierna asada y pepinillo encurtido;
medianoche (0.35) con pan suave (alargado y dulzón), jamón, queso,
mortadella y pepinillo encurtido; o galleticas preparadas (0.25), cuatro
galletas de soda pegadas, con jamón, queso y pierna asada.
Casi siempre era yo la encargada de adquirir la "cena" dominguera, en la
Casa Presno, en Monte y Fernandina, o en cualquiera de las dos
cafeterías que había en la Esquina de Tejas, las dos frente al cine
Valentino y la valla de gallos.
Para tomar, malta: sola o con leche condensada.
Helados, en el puesto de chinos, en Romay y Zequeira (3 quilos una bola
y 5 quilos dos bolas, de coco, mamey u orejones, como antes le decían al
helado de tutti fruti). O esperar a que por la tarde o por la noche
pasaran los carritos de Guarina, Hatuey o El Gallito.
Mariquitas, boniatos fritos, frituras de bacalao y chicharrones de
viento o tripitas, también en el puesto de chinos. Y majúa frita, por un
medio o un "nickel" el cartuchito (Antes de 1959 en Cuba circulaban
monedas americanas de 5, 10 y 25 centavos. Y el peso cubano tenía el
mismo valor del dólar estadounidense). En mi época, gustaban mucho las
majúas, unos pececitos que los chinos eran expertos en freír.
¿Quién dijo que la manteca es mala?
Empellitas, las que hacía mi mamá. El aceite de oliva –Carbonell, en
lata– ella solo lo usaba en ensaladas y potajes. Como buena campesina, a
todo lo demás le echaba manteca de cerdo. Y nunca tuvo problemas de
colesterol ni con el peso: siempre fue delgada, vivió 86 años, y si no
duró más como el resto de sus hermanos, casi todos centenarios, fue
porque desde niña fumaba cigarros fuertes.
Papitas fritas de paquete, en el Estadio del Cerro, al cual yo iba solo
cuando jugaba el Habana o para acompañar a mi padre, que era del Cienfuegos.
Refrescos, maltas y cervezas, en la bodega de los "gallegos" de la
esquina, en Monte y Romay. También en la bodega comprábamos chiclets,
Adams de cajita o de bola (o balón); galleticas de sal, de soda o
dulces; africanas, peters y besitos de chocolate; y rompequijás, entre
otras chucherías, de Siré, La Estrella o La Ambrosía. O boniatillos, que
había de dos tipos, no sé dónde los hacían, pero eran sabrosos y cada
uno costaba 2 quilos.
La especialidad de los vendedores callejeros eran los coquitos
acaramelados, el maní tostado, salado o garapiñado, las naranjas
peladas, los durofríos y, sobre todo, los tamales, con o sin picante,
calienticos, riquísimos, por solo 10 centavos.
Hoy, muchos viejos cubanos recuerdan aquellos tiempos, cuando con muy
poco dinero podías comer bastante y sabroso. Tiempos que nunca más
volverán. Como tampoco Domitila, Laíto, mis abuelos, mis padres, mis
tíos, y los abuelos, padres y tíos de ustedes.
Source: ¿Salimos a comer algo? -
http://www.martinoticias.com/content/salimos-a-comer-algo/105764.html
En La Habana precastrista se saciaba el hambre con unos centavos. Lo más
difícil era escoger dónde.
Tania Quintero
octubre 02, 2015
El 1 de octubre se celebró el día internacional del adulto mayor, las
personas de edad o los ancianos, como prefieran decirles. Ese día,
Cubanet publicó un video y un texto de Rosa M. Avilés sobre Domitila
Blanco, una cubana de 95 años que acaba de fallecer, desamparada y en
miserables condiciones de vida, como tantos y tantos viejos cubanos.
Y yo, casualmente, estaba preparando un post para mi blog sobre Ricardo
Simón Antonio, sonero de Holguín que acaba de cumplir 97 años. Buscando
en YouTube a ver si encontraba un video con el holguinero, encontré el
documental Los viejos y sabios músicos de Cuba, donde el protagonista es
Laíto Sureda.
Estanislao Sureda Hernández, "Laíto", nació en Cienfuegos en 1914 y
falleció en La Habana en 1999. Blanco, alto y flaco, fue una de las
grandes voces de nuestra música popular y uno de los mejores intérpretes
que tuvo la Sonora Matancera. Su resurgimiento en la isla se produjo a
mediados de los 90, cuando hizo una versión de "Idilio", del
puertorriqueño Alberto Amadeo Rivera (1903-1968).
En el documental, entre otras anécdotas –imperdible la del Benny– Laíto
recuerda cuando por 15 centavos en una fonda china te comías una
"completa" (arroz blanco, potaje, carne y plátanos maduros fritos).
Me recordó que en mi infancia, a cada rato me mandaban a comprar una
"completa" para los cuatro de la casa: mis padres, mi tío Luis,
recientemente fallecido a los 98 años, y yo.
Con un peso te llenaban la cantina
Me daban un peso y una cantina, para que me echaran las cuatro raciones
por separado. Siempre iba a una fonda china que quedaba a dos cuadras de
la casa, en Monte casi esquina a Castillo, al lado de una ferretería que
colindaba con el edificio de la COA (Cooperativa de Ómnibus Aliados)
que, a su vez, quedaba pegada a mi escuela, la "Ramón Saínz".
En mi barrio, El Pilar, en El Cerro, quien quería comida de cantina la
encargaba en San Joaquín entre Monte y Omoa, pero a mi padre le gustaba
más cómo cocinaban los chinos la comida cubana, sobre todo la carne con
papas.
Si queríamos comida china, íbamos a "La Estrella de Oro", en Monte,
antes de llegar a los Cuatro Caminos. Por lo regular comprábamos arroz
frito, chop suey y maripositas chinas.
Las fritas preferidas eran las de René y costaban 10 quilos (centavos).
En su timbiriche, en Monte y Fernandina, también podías pedir pan con
bistec (0.20); perros calientes (0.15); minuta de pargo (0.15) o pan con
tortilla (0.10). René te echaba lo que le pidieras: catsup, mostaza,
cebolla fresca bien picadita o papitas fritas a la juliana. O aliño, de
un pomo con ajicitos picantes macerados en vinagre.
Cerca del puesto de René estaba la cafetería donde solo vendían batidos.
Quedaba al lado del cine Roosevelt (después le pusieron Guisa; ya no
existe, como tantos cines habaneros). Había de mamey, anón, platanito,
fruta bomba, mango, trigo y leche malteada, el vaso pequeño costaba 0.10
centavos y el grande 0.20.
Al lado, una panadería y dulcería. Las torrejas que hacían eran muy
sabrosas y por un medio (5 centavos) te daban dos, enchumbadas en
almíbar. Pan, palitroques y galletas grandes de sal se compraban en la
panadería que había en Monte y San Joaquín, que todavía en 2003 existía,
ya en pésimas condiciones.
Los domingos no cocino
Los domingos por la tarde mi madre no cocinaba. Comíamos sandwich (0.50)
con pan de flauta, jamón, queso, pierna asada y pepinillo encurtido;
medianoche (0.35) con pan suave (alargado y dulzón), jamón, queso,
mortadella y pepinillo encurtido; o galleticas preparadas (0.25), cuatro
galletas de soda pegadas, con jamón, queso y pierna asada.
Casi siempre era yo la encargada de adquirir la "cena" dominguera, en la
Casa Presno, en Monte y Fernandina, o en cualquiera de las dos
cafeterías que había en la Esquina de Tejas, las dos frente al cine
Valentino y la valla de gallos.
Para tomar, malta: sola o con leche condensada.
Helados, en el puesto de chinos, en Romay y Zequeira (3 quilos una bola
y 5 quilos dos bolas, de coco, mamey u orejones, como antes le decían al
helado de tutti fruti). O esperar a que por la tarde o por la noche
pasaran los carritos de Guarina, Hatuey o El Gallito.
Mariquitas, boniatos fritos, frituras de bacalao y chicharrones de
viento o tripitas, también en el puesto de chinos. Y majúa frita, por un
medio o un "nickel" el cartuchito (Antes de 1959 en Cuba circulaban
monedas americanas de 5, 10 y 25 centavos. Y el peso cubano tenía el
mismo valor del dólar estadounidense). En mi época, gustaban mucho las
majúas, unos pececitos que los chinos eran expertos en freír.
¿Quién dijo que la manteca es mala?
Empellitas, las que hacía mi mamá. El aceite de oliva –Carbonell, en
lata– ella solo lo usaba en ensaladas y potajes. Como buena campesina, a
todo lo demás le echaba manteca de cerdo. Y nunca tuvo problemas de
colesterol ni con el peso: siempre fue delgada, vivió 86 años, y si no
duró más como el resto de sus hermanos, casi todos centenarios, fue
porque desde niña fumaba cigarros fuertes.
Papitas fritas de paquete, en el Estadio del Cerro, al cual yo iba solo
cuando jugaba el Habana o para acompañar a mi padre, que era del Cienfuegos.
Refrescos, maltas y cervezas, en la bodega de los "gallegos" de la
esquina, en Monte y Romay. También en la bodega comprábamos chiclets,
Adams de cajita o de bola (o balón); galleticas de sal, de soda o
dulces; africanas, peters y besitos de chocolate; y rompequijás, entre
otras chucherías, de Siré, La Estrella o La Ambrosía. O boniatillos, que
había de dos tipos, no sé dónde los hacían, pero eran sabrosos y cada
uno costaba 2 quilos.
La especialidad de los vendedores callejeros eran los coquitos
acaramelados, el maní tostado, salado o garapiñado, las naranjas
peladas, los durofríos y, sobre todo, los tamales, con o sin picante,
calienticos, riquísimos, por solo 10 centavos.
Hoy, muchos viejos cubanos recuerdan aquellos tiempos, cuando con muy
poco dinero podías comer bastante y sabroso. Tiempos que nunca más
volverán. Como tampoco Domitila, Laíto, mis abuelos, mis padres, mis
tíos, y los abuelos, padres y tíos de ustedes.
Source: ¿Salimos a comer algo? -
http://www.martinoticias.com/content/salimos-a-comer-algo/105764.html
Subscribe to:
Posts (Atom)