Friday, May 18, 2012

La cosecha de azúcar de Cuba repitió incumplimientos de años anteriores

cultivos agrícolas

La cosecha de azúcar de Cuba repitió incumplimientos de años anteriores
Hoy, 14:06 h. | lainformacion.com

La cosecha de azúcar de Cuba 2011-2012 alcanzó logros "modestos" pero
repitió incumplimientos en su plan de producción como en años
anteriores, al cerrar abril con un 94 por ciento de lo previsto, informó
hoy el diario oficial Granma.

La Habana, 18 may.- La cosecha de azúcar de Cuba 2011-2012 alcanzó
logros "modestos" pero repitió incumplimientos en su plan de producción
como en años anteriores, al cerrar abril con un 94 por ciento de lo
previsto, informó hoy el diario oficial Granma.

El rotativo, portavoz del gobernante Partido Comunista, indica que los
directivos del Grupo Empresarial de la Agroindustria Azucarera (AZCUBA)
esperaban "un salto superior" este año porque las condiciones eran
"ideales", sin embargo no se alcanzó el total del azúcar comprometida
para el 30 de abril.

Granma señala que, debido a tardanzas en el trabajo de la industria en
los primeros 20 días de la cosecha y malos aprovechamientos de su
capacidad, se dejaron de producir 66.502 toneladas de azúcar.

Según explica, a diferencia de otras cosechas, a inicios del ciclo en
diciembre estaba disponible el 98 por ciento de los recursos necesarios,
lo cual demostró "la voluntad política de pasar en la zafra a un estadio
mayor y más consistente" y hubiera permitido cumplir el plan.

"La historia de esta zafra es casi la misma de los últimos años, en los
cuales la falta de recursos o la excesiva demora en la llegada de los
materiales sirvió para que los incumplidores justificaran lo que no
tenía justificación. Ahora que sí estaban los recursos en tiempo, ¿quién
paga los 'platos' rotos?", añade.

Granma indica que el Grupo Azucarero está insatisfecho con los
resultados y trabaja analizando cada problema durante una molienda que
AZCUBA cree "no solo pudo, sino que debió ser mejor".

"Nadie podría estar en desacuerdo con ello, pero si no cambiamos esa
mentalidad, seguiremos justificándonos o lamentándonos, y en definitiva,
la nación no tendrá en la mano la garantía de un resultado al que
ofreció todo su respaldo", advierte el diario.

La cosecha azucarera 2011-2012 estuvo marcada por la reestructuración
del sector que sustituyó al Ministerio del Azúcar por el Grupo
Empresarial de la Agroindustria Azucarera con el objetivo de lograr una
gestión más eficiente, nuevas tecnologías y generar exportaciones para
financiar los gastos propios.

De acuerdo con las previsiones oficiales, en esta zafra se debía
aumentar en un 20 por ciento la producción tras la discreta recuperación
de 2011, después de la drástica caída que se registró en 2010 con 1,1
millones de toneladas, el peor resultado en 105 años.

http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/cultivos-agricolas/la-cosecha-de-azucar-de-cuba-repitio-incumplimientos-de-anos-anteriores_M490qFzsAky35Ft8bqcRC1/

Miopía en convención de la FAO en Cuba

Miopía en convención de la FAO en Cuba
Viernes, Mayo 18, 2012 | Por Alberto Méndez Castelló

PUERTO PADRE, Cuba, mayo, www.cubanet.org – "La agricultura tiene que
ser rentable. Es preciso que los pequeños productores puedan costearse
los insumos y tengan la seguridad de que obtendrán precios razonables
por sus cultivos".

La perogrullada la dijo el lunes pasado el doctor Gavin Lindsay Wall,
director de la División de Agroindustria e Infraestructura Rural y
director de la División de Protección y Producción de Plantas de la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) durante la inauguración de
la IV Convención Trópico 2012 que sesionará hasta hoy, viernes 18 de
mayo, en el Palacio de las Convenciones en La Habana.

¿Esta gente no tendría otro lugar donde reunirse?

Lo pregunto por una sencillísima razón de simetría. Según el doctor
Wall, se puede aprender mucho de Cuba, un país que ha logrado
desarrollar "un programa agrícola urbano y periurbano con un enfoque de
ahorrar para crecer, pese a que el 75 por ciento del total de su
población reside en zonas urbanas"

Doctor Wall: ¿ahorrar para crecer quiénes? La exhortación que usted hizo
desde La Habana a los agricultores del mundo la reseñó en su edición del
martes 15 de mayo el periódico Juventud Rebelde en su página 5 bajo el
título "Ahorrar para crecer".

Pues bien, doctor, dé vuelta a la página y retorne a la número 2. En la
columna "Acuse de recibo" lea "La disolución de un fracaso".

Decía usted en el Palacio de Convenciones que de Cuba se puede aprender
mucho, ¿no?… Y decía que los pequeños productores deben tener la
seguridad de que obtendrán precios razonables por sus cultivos, ¿no?

Entonces, díganos Dr. Gavin Lindsay, ¿qué le parece el caso del
campesino Julio González, quien entregó el año pasado 288 quintales de
frijoles y hasta el momento en que se publica este artículo el pago de
su cosecha brillaba por su ausencia?

¿Sabía doctor que tomaduras de pelo como las del campesino de marras se
dan en Cuba por decenas de miles?

Eufemísticamente las llaman "impagos". Dejan de pagar, o pagan cuando
mejor les conviene y no cuando le urge la plata al agricultor, desde
leche hasta los frijoles denunciados.

Siempre existe una causa para justificar el "te pago cuando tenga dinero
y no cuando tú lo necesites".

La falta de credibilidad es fatal en el pago a los agricultores y ha
llegado hasta el mismísimo Consejo de Estado no una, sino en reiteradas
ocasiones a través de los años. Hoy día las decisiones tomadas para
retribuir con puntualidad y en proporción a los bienes creados por los
campesinos funcionan cuales costuras en tela podrida.

El mal de trasfondo político, más que económico, data del 3 de octubre
de 1963, cuando para privar a sus opositores de recursos económicos, y
de paso eliminar una clase cívicamente activa, el Gobierno promulgó la
segunda Ley de Reforma Agraria, permitiendo solo pequeñas propiedades
agrícolas de hasta cinco caballerías.

Antes había dictado la Ley número 1015 del 12 de marzo de1962 racionando
el consumo de artículos corrientes; la ley número 1035 del 22 de junio
de 1962 que sancionaba hasta con 180 días de cárcel a los comerciantes
llamados "acaparadores de productos agrícolas"; también la ley número
1076 del 4 de diciembre de 1962, nacionalizando los comercios dedicados
a la venta de ropas, calzado y ferretería; la resolución número 329 del
1ro de octubre de 1962 con prohibiciones expresas sobre la matanza de reses.

En marzo de 1968, el gobierno de Fidel Castro expropió hasta los cajones
de los limpiabotas en la llamada "ofensiva revolucionaria", dando por
sentado que no solo se trataba de nacionalizar las grandes empresas
extranjeras, sino hasta el menor vestigio de iniciativa privada, aunque
hoy -con el pretendido trabajo por "cuenta propia", "sindicalizado"
oficialmente- pretende dar la imagen de restaurar la pequeña empresa
privada en Cuba.

Dr.Gavin, decía usted en el Palacio de Convenciones de la Habana: "En
muchos países se necesitan reglamentos para proteger a los agricultores
frente a comerciantes son escrúpulos que venden semillas y otros insumos
de mala calidad".

Pues bien, doctor, en Cuba solo existe un comerciante con el monopolio
absoluto para la venta de semillas y otros insumos a los agricultores:
el Estado.

Una onza de semillas de calabaza le costará 8.45 pesos y una de pepinos
20 pesos. Por una libra de semillas de melón deberá desembolsar 142
pesos y por una de lechuga 170 pesos.

Por una pequeña regadera plástica deberá pagar 100 pesos y 70 por un
azadón que, aunque dice ser de la muy afamada marca española Bellota, su
rusticidad hace pensar que hay gato encerrado.

Doctor, sería bueno que usted y los restantes delegados extranjeros de
los 12 países asistentes a la IV Convención Trópico 2012 se dieran un
paseo por estos comercios y también, por qué no, campo adentro.

Como usted mismo pudo constatar, poco más del 75 por ciento de los
cubanos vive en las ciudades. La población cubana es de 11, 240,
841habitantes. De ellos, 8,430,630 viven en las zonas urbanas y solo
2,810, 211 en las zonas rurales.

Tal vez usted no sabe Dr. Wall que de esos últimos solo un seis por
ciento reside en las montañas, donde se cultiva el café. Esto le
explicará por qué los cubanos, tan dados a esa infusión, en lugar de
tomar café debemos beber una mezcla explosiva de chícharos tostados con
algunos granos de café, porque de ningún modo esos168, 613 montañeses
mal vestidos, mal alimentados y con antiguas herramientas pueden
producir café para vender en moneda libremente convertible y, además,
para el consumo de 11 millones de almas.

Doctor Gavin Lindsay Wall, con todo el respeto que usted merece, las
Naciones Unidas y particularmente la FAO pueden sacar una gran
experiencia del régimen que gobierna en Cuba desde hace ya más de medio
siglo, pero no es mediante la apología del crimen, sino mediante su condena.

Y solo quienes no quieran ver, no se percatarán del crimen de lesa
humanidad que constituye haber destruido la riqueza agropecuaria de la
nación cubana.

http://www.cubanet.org/articulos/miopia-en-convencion-de-la-fao-en-cuba/

Cuba +/- espaguetis

Cuba +/- espaguetis
mayo 18, 2012
Dmitri Prieto

HAVANA TIMES — Cada día me sorprende más el curso del dilema entre los
varios sistemas de distribución de productos que existen en Cuba.

La Libreta de Racionamiento resiste a desaparecer. Y es que no se han
elaborado aún alternativas para proteger a los más desfavorecidos…

En las bodegas estatales, siguen vendiendo una canasta mínima de
productos, y las familias cubanas mandan a sus emisarios para comprarlos
con la Libreta, a precios más bien simbólicos.

Algunos (de hecho, la mayoría) de estos productos se adquieren también
"por la libre" (sin racionamiento) a proveedores particulares o en
mercados estatales en "moneda nacional" o en CUC ("shoppings").

Y no hay garantías que en un determinado mes un determinado producto que
viene por la libreta sea idéntico al que llegó el mes anterior.

El caso más clásico y patético, hace como un año, fue el de la sal.

Cada provisión de sal era de un país diferente (fundamentalmente, de
Suramérica, pero en una ocasión vendieron sal española).

El folclorismo del caso de la sal se acentúa por el hecho obvio de que
Cuba es una isla rodeada de agua salada – y estuvo importando sal.

Hace unos días me sorprendió otro fenómeno:

Vendieron por la libreta (a precio simbólico) un paquete de espagueti
por persona del núcleo familiar. El paquete era prácticamente idéntico a
algunos de los que venden en la "shopping". Producto cubano.

Pero había una interesante diferencia: el peso de los espaguetis se
ofrecía con un sesgo de +/- 10 g.

O sea, el "impuesto" en especie (sustracción espontánea) que la cadena
agro-alimentaria cobra a los compradores para sostener a cada uno de sus
componentes ya se volvía legal: tal fue la interpretación que muchos
sacaron de la nueva "garantía" de los "derechos del consumidor".

Y Uds., ¿qué creen?

http://www.havanatimes.org/sp/?p=64314

La tierra para el que la trabaja

La tierra para el que la trabaja
Fernando Ravsberg | 2012-05-17, 12:05

Esta semana se conmemora un aniversario de la firma en Cuba de la Ley de
la Reforma Agraria, que transformó la vida de decenas de miles de
familias campesinas sumidas en la más dura miseria, según revelaba una
encuesta de la Agrupación Católica Universitaria en 1957.

Los trabajadores agrícolas dejaron de recorrer los caminos buscando
trabajo en las cosechas y se establecieron en fincas propias de donde ya
nadie los podría volver a expulsar, sus hijos tuvieron acceso a la
escuela y ellos mismo fueron alfabetizados.

Sin embargo, pronto el gobierno revolucionario creyó que la
colectivización agraria se correspondía más con su ideología que las
parcelas individuales. Presionaron a los campesinos para sumar sus
tierras a las granjas estatales o a las cooperativas, controladas
también por el Estado.

El koljoz soviético se impuso en Cuba a pesar del pobre resultado que
había tenido en los países socialistas europeos. Don Ramón Labaut, el
abuelo comunista de mi esposa, entregó su tierra gustoso, pero Narváez
Arias, su yerno, decidió continuar al viejo estilo.

Hace unos años subimos las montañas y vistamos las fincas, la del abuelo
está comida por los bejucos. La de los Arias en cambio produce tanto
café como para que Narváez se haya construido una buena casa en el
pueblo y viva retirado mientras sus hijos siguen sembrando las lomas.

Don Alejandro Robaina, el tabaquero, fue otro de los campesinos
rebeldes, se negó en redondo a entregar las tierras que habían sembrado
su padre y su abuelo. Décadas después el propio Fidel Castro acudió a él
para averiguar cómo lograba semejante rendimiento y calidad.

Don Alejandro era un hombre sin pelos en la lengua así que le respondió
que si Cuba quería desarrollar una buena cosecha tabaquera, la única
forma era volver a entregar las tierras a los campesinos. Y la vida
demostró que tenía razón.

En los años 80, Fidel Castro le recomienda al líder del PC francés,
George Marchais que "no se les ocurra socializar la agricultura. Dejen
en paz a los pequeños productores, no los toquen. Si no, pueden decir
adiós al buen vino, a los buenos quesos y al excelente foie gras"(*).

Sin embargo, durante 2 décadas más se insistió en buscar inútilmente
nuevas formas de colectivización que superara la productividad de los
pequeños campesinos. No fue hasta el 2008 que se decidió entregar
tierras a los guajiros y a otros que sin serlo también apostaron por esa
vía.

De inmediato la burocracia se puso a trabajar: les prohibió construir
casa en la finca, les prohibió importar maquinaria, puso precios
disparatados a las pocas herramientas que les vendieron y los obligó a
distribuir mediante Acopio, el organismo estatal famoso por su ineficiencia.

A pesar de todos los obstáculos los guajiros limpiaron a machete las
tierras de marabú, levantaron la producción y dejaron al país
preguntándose de que serían capaces si les dieran libertad de decidir,
les vendiesen insumos o les permitieran comprar camiones para distribuir
sus productos.

Conocí a un funcionario jubilado del Ministerio de Comercio Exterior que
recibió una parcela en las afueras de La Habana y ahora cría puercos con
un éxito tremendo, siembra el mismo los alimentos de sus animales y
cocina el sancocho con biogás producido con las heces.

La agricultura es un trabajo duro pero en Cuba tiene cierto atractivo.
Los pequeños campesinos no solo gozan de acceso a la educación y a la
salud, también se convirtieron en uno de los sectores de la población
con más dinero, un caso raro en América Latina.

De todas formas la escasez de agua y el desgaste de las tierras hacen
difícil que la agricultura logre abastecer las necesidades totales del
país. Incluso antes de 1959, con la mitad de la población, Cuba
importaba grandes volúmenes de alimentos.

Un día pregunté a un campesino si era cierto que la tierra cubana
produce todo lo que le siembren, se sonrió con astucia y dijo "sí, si se
trata de productos tropicales, si la enriqueces con fertilizantes, si la
fumigas con plaguicidas, si le aplicas herbicidas y si le instalas
sistemas de riego".

Difícilmente Cuba pueda convertirse en el vergel con que sueña el
imaginario popular pero tampoco tiene por qué continuar siendo una
tierra plagada de hierbas malas, con un rendimiento productivo mucho
menor que el que tenía hace medio siglo.

La entrega de tierras empieza a dar sus primeros frutos pero para
hacerla avanzar más se necesitará eliminar las restricciones tontas
impuestas por una burocracia agropecuaria ineficiente que debería ir
desapareciendo junto al modelo agrícola que la engendró.

Si hace 53 años los campesinos cubanos levantaron la consigna de "¡la
tierra para el que la trabaja!", hoy deben comprender que no basta solo
con eso, también hacen falta recursos y, sobre todo, poder de decisión
para participar en el diseño de las políticas agrarias.

(*) Libro "Cien horas con Fidel", autor Ignacio Ramonet.

http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2012/05/la_tierra_para_el_que_la_traba.html

A Ground Level Look at Cuba’s Farm Policy

A Ground Level Look at Cuba's Farm Policy
May 18, 2012
Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES – This week marks the anniversary of the signing into law
of Cuba's Agrarian Reform, which transformed the life of tens of
thousands of peasant families who were subject to the cruelest forms of
misery, as a 1957 survey of the Catholic University Group documented.

The farm workers were able to stop their constant traveling in search of
work in the harvests, and they settled down on farms of their own, from
which no one could ever again evict them. Their children had access to
school and they themselves were taught how to read and write.

Nevertheless, the revolutionary government soon came to believe that
agricultural collectivization was more in line with their ideology than
individual plots. They pressured the farmers to annex their land onto
the state farms or to the cooperatives, also controlled by the State.

The Soviet-style "koholz" was imposed on Cuba despite the poor results
that they had exhibited in the European socialist countries. Mr. Ramón
Labaut, my wife's communist grandfather, gave up his lands with
pleasure, but his son-in-law Narváez Arias decided to continue in the
old style.

A few years ago we went up into the mountains and visited the farms;
that of the grandfather has been swallowed by vines. That of the Arias
family, in contrast, produces so much coffee that they have built a nice
house in town and he lives there in retirement while his children
continue working the land.

Alejandro Robaina, the tobacco grower, was another of the rebellious
farmers: he roundly refused to give up the lands that his father and his
grandfather had planted. Decades later, Fidel Castro himself approached
him to inquire how he had managed to achieve such yield and quality.

Mr. Robaina was a plain-spoken man, and responded by saying that if Cuba
wanted to develop a good tobacco crop, the only way was to give the
lands back to the farmers. And life has proven him right.

Most of the Cuban soil is very compact, so tractors are needed to turn
it. Photo: Raquel Pérez

In the eighties, Fidel Castro counseled the French Communist Party
leader George Marchais: "Don't even think about socialized agriculture.
Leave the small producers alone, don't touch them. If you do, say
goodbye to your good wine, your good cheese and your excellent foie
gras." (1)

Nevertheless, for two more decades the Cuban leaders insisted uselessly
on looking for new forms of collectivization that could surpass the
productivity of the small farmer. It wasn't until 2008 that it was
decided to put the land into the hands of the "guajiros" and others who,
although not farmers or peasants, were willing to dedicate themselves to
this way of life.

The bureaucracy set to work immediately: they prohibited them from
constructing houses on the farm; they prohibited them from importing
machinery; they attached exorbitant prices to the few tools that were
available for sale; and they obligated them to distribute their products
only through "Acopio", the State network famous for its inefficiency.

Despite all the obstacles, the guajiros used machetes to clear the
marabou brush weeds, raised production, and left the country wondering
what they would in fact be capable of doing if only they were given
freedom to decide, if they were sold agricultural inputs, and were
allowed to buy trucks for distributing their products.

I met a retired functionary from the Ministry of Foreign Trade who had
received a parcel of land on the outskirts of Havana and now raises pigs
with tremendous success; he grows the food for his animals and cooks
with biogas that comes from their waste matter.

Agriculture is tough work, but in Cuba it has a certain attraction.
Small farmers not only have access to education and health benefits, but
they have also become one of the more prosperous sectors of the
population, a rarity in Latin America.

The life of the Cuban peasant changed radically when land was
distributed to them in 1959. Photo: Raquel Pérez

At any rate, the lack of water and the erosion of the soil makes it
difficult to imagine that local agriculture could ever supply all of the
country's necessities. Even in 1959, with half of the current
population, Cuba imported a large volume of food.

I asked a farmer one day if it were true that Cuban land will produce
anything you plant on it. He smiled astutely and said: "Yes, if you're
referring to tropical products, and if you enrich it with fertilizers,
and you fumigate with pesticides and if you apply herbicides and you
install irrigation systems."

Only with great difficulty could Cuba become the garden that the popular
imagination dreams of, but neither does it have to continue being a land
plagued with weeds with a productive yield much less than that of a
half-century ago.

The land distribution has begun to bear its first fruits, but in order
to advance more in this they will need to eliminate the foolish
restrictions imposed by an inefficient agricultural bureaucracy which
would be better off shrinking into non-existence, together with the
agricultural model that engendered it.

If 53 years ago the Cuban peasant raised high the slogan of "Land for
those who work it!", today they should understand that this in itself is
not enough: they also need resources, and above all the power of
decision and participation in the design of agrarian policies.

(1) From the book, "A hundred hours with Fidel," by the author Ignacio
Ramonet.

http://www.havanatimes.org/?p=70551

In Cuba Paying a Few More Cents for Lunch... Hurts

Yoani Sanchez - Award-winning Cuban blogger

In Cuba Paying a Few More Cents for Lunch... Hurts
Posted: 05/17/2012 8:43 am

The market is almost empty. It's still very early and someone is writing
the new prices for a pound of pork on a blackboard. It seems a simple
gesture, that of the hand that has changed only one digit in the price
of the ribs, the legs, or the processed fat. But in reality, what is
expressed on that slate -- with its numbers traced in chalk -- is a real
market cataclysm. The internal Cuban economy suffers from a weakness
such that the slightest price increase for a pound of steak or butter is
enough to disrupt our fragile commercial framework. A few centavos added
to the price of a food sends the thermometer of daily anxiety upward,
raises the barometer of concern.

Indeed, a certain state of alarm is running through the country lately.
Pork is scarce because of the dearth of feed; its import has declined
and local production barely gets off the ground. The self-employment
sector suffers from a scarcity of the product which forms the basis for
the so-called "little boxes," which almost always include rice, some
kind of starch, and a little meat. This lunch "in hand" is the mainstay
of many Cubans who work far from home, and also constitutes the basic
unit for the private businesses selling ready-made meals. When the price
of this lunchbox rises it pulls everything with it. The shoe salesman
adds a bit to his merchandise to recoup his loss on the midday snack;
the shopkeeper who paid more for her sandals tries to make up the
difference from unsuspecting customers who don't count their change; and
the retired housewife writes to her son in Frankfurt or Miami asking for
a bump in her remittance, because life is very expensive. And this whole
sequence of problems and angst begins in a pigsty, the place where feed
and care should be converted into pounds of meat, but are not.

http://www.huffingtonpost.com/yoani-sanchez/cuba-food-shortages_b_1523101.html

Dónde está la leche?

Ganadería, Economía

¿Dónde está la leche?

Existe un declive en la producción lechera, a pesar de haberse
incrementado los precios de compra a los campesinos

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 18/05/2012 10:27 am

El presidente Raúl Castro en su célebre discurso del 26 de julio de 2007
señaló la necesidad de que cada cubano tuviera un vaso de leche cuando
deseara, refiriéndose a la ausencia de ese alimento básico en la dieta,
que durante varios decenios solamente se ha vendido por el sistema de
racionamiento a los niños hasta cumplir los 7 años. Esa aspiración está
cada día más lejos de concretarse, si se consideran los datos sobre la
producción lechera en 2011 y el primer trimestre de 2012, publicados por
la Oficina Nacional Estadística (ONE) y de las recientes declaraciones
del presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP)
en Santa Clara, recogidas por el periódico Granma el 9 de mayo.

Orlando Lugo Fonte se refirió a los atrasos acumulados en varios
territorios del país en la producción y venta de leche fresca al Estado,
que a fines de abril totalizaron cerca de 4 millones de litros. Entre
las provincias que presentan peor situación se encuentran Villa Clara,
Cienfuegos, Pinar del Río, Ciego de Ávila, Guantánamo y Camagüey —la
mayor productora de Cuba. Indicó que existen otras dificultades
relacionadas con el acarreo y calidad de la leche, lo cual ha incidido
en el incumplimiento del plan previsto.

Existe un declive en la producción lechera, a pesar de haberse
incrementado los precios de compra a los campesinos a 2,53 pesos el
litro a partir del 1 de julio de 2007, si el producto tiene la máxima
calidad. En 2011, se produjeron 507 millones de litros de leche, lo cual
representó una disminución del 9,1 % respecto a 2010, y en el primer
trimestre de 2012 se aprecia que la tendencia al descenso se mantiene
con una minoración del 8,4 % con respecto a igual período del año
anterior. También disminuyeron las vacas en ordeño en 3,7 % y los litros
diarios por animal en 6,2 %. Hay que apuntar que lo alcanzado en 2011
representó el 49 % de los 1.034,4 millones de litros logrados en 1990,
al comienzo del Período Especial, según reflejan las estadísticas oficiales.

Las causas del decrecimiento en la producción lechera son variadas. En
primer lugar, la leche de vaca, junto a la carne de res, el café y
otros, solo puede venderse al Estado al precio fijado por este, por lo
cual los campesinos no comercializan ninguna cantidad de leche en los
mercados de oferta y demanda en el mercado libre, donde lograría precios
varias veces superiores; a diferencia de otros productos como las
viandas (excepto la papa), las hortalizas y los granos, los cuales
después de cumplirse los "compromisos" con el Estado, pueden ofertarse
en el mercado libre. Además, los insumos para esta producción no son
fáciles de conseguir, a pesar de que en los últimos tiempos el Gobierno
vende algunos a precios relativamente altos, aunque fueron rebajados
hace algunos meses.

Resulta ampliamente conocido que la crianza y explotación del ganado
requieren dedicación y esfuerzos por parte de los campesinos. Los
ordeños deben realizarse en la madrugada y el cuidado de los animales,
la garantía de comida, agua y sombra, demandan un trabajo permanente,
muy sacrificado. Por tanto, esta labor merece una retribución adecuada.
Hoy la diferencia entre el precio de acopio de 2,53 pesos cubanos (CUP)
el litro de máxima calidad, difiere extraordinariamente del precio de
venta por el Estado en sus tiendas en divisas. El litro de leche
procesada Río Zaza de producción nacional cuesta 2,70 CUC, equivalente a
65 CUP, casi 26 veces el precio de compra más alto pagado al campesino,
lo que indica un inaceptable nivel de inequidad y la necesidad de elevar
el precio de compra y permitir que los productores comercialicen por lo
menos parte de sus producciones en el mercado libre. La cotización de
este alimento en las transacciones del mercado negro (La Habana) está en
torno a 20 CUP los 1.500 mililitros (1 litro = 1.000 mililitros). Sin
embargo, lo deseable sería eliminar totalmente la obligación de entregas
al Estado, sustituyendo el monopolio actual por mecanismos más flexibles
de comercialización, con la imposición de impuestos razonables a los
productores. En la actualidad se conoce que muchos campesinos incumplen
los contratos de entrega a Acopio para ganar algún dinero mediante la
venta "por fuera" de la leche o productos derivados como el queso blanco
"casero" (a un precio de alrededor de 25-30 CUP la libra en la capital).

Además, los recursos para mejorar las vaquerías escasean y, como
resultado, en muchos casos los lugares de ordeño y los caminos para
transportar el alimento están en pésimas condiciones, mientras los
vehículos estatales para acopiar son escasos y con problemas (en
ocasiones carretones tirados por animales). A ello se une que en el
interior del país el expendio de leche se realiza en las tiendas de
víveres —bodegas—, o sitios habilitados, por lo regular sin las
condiciones higiénicas mínimas. Todo esto incide en que una parte de la
leche se eche a perder, en especial por las altas temperaturas del
verano, o pierda su calidad en perjucio de los consumidores y de la
industria procesadora.

También la caída productiva provoca que la importación de productos
lácteos continúe aumentando en momentos, cuando sus cotizaciones
internacionales mantienen cotas muy altas. Esto representa una pesada
carga sobre la exigua capacidad de compra en el exterior de la economía
cubana. En el período 2007/2010 hubo gastos acumulados para la
importación de productos lácteos por valor de 778 millones de dólares,
correspondiendo a la compra de leche en polvo 700,3 millones,
mantequilla 30,3 millones, y queso y otros productos 47,4 millones,
según ONE. En el período señalado, los productos lácteos representaron
el 5,2 % del total de las exportaciones cubanas. La leche en polvo se
comercializa en las tiendas de divisas a 5,25 CUC el kilogramo, mientras
los demás artículos son destinados para el consumo de los visitantes
extranjeros, con algunas cantidades ofertadas también en esos
establecimientos.

En este escenario, cada día las posibilidades de que los cubanos podamos
tomar leche parecen alejarse más.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/donde-esta-la-leche-276825